MANIFIESTO DE LA ASOCIACIÓN DE USUARIOS DE ALTA VELOCIDAD DE ZAMORA PARA  LA CONCENTRACIÓN DEL DÍA 5 DE MAYO DE 2026

MANIFIESTO DE LA ASOCIACIÓN DE USUARIOS DE ALTA VELOCIDAD DE ZAMORA PARA  LA CONCENTRADIÓN DEL DÍA 5 DE MAYO DE 2026

Estamos hoy aquí, ante la Subdelegación del Gobierno, porque Renfe ha vuelto a quitar a Zamora una parada de tren.

No ha habido aviso. No ha habido explicación pública suficiente. No ha habido consulta. Se ha tomado la decisión, se ha reflejado en los horarios y Zamora se ha enterado cuando el cambio ya estaba encima de la mesa.

Así se está tratando a esta provincia.

Un tren Vigo-Madrid va a cruzar Zamora sin detenerse en ella. Va a utilizar una línea que atraviesa nuestro territorio, una infraestructura pública que también pagamos los zamoranos y un corredor que debería servir para conectar, no para dejar a Zamora al margen.

Durante años se nos ha dicho que la alta velocidad era una oportunidad para vertebrar el territorio, para conectar la España interior, para acercar Zamora al resto del país. Pero cuando un tren pasa por Zamora y no para, eso no es vertebración. Eso no es conexión. Eso es convertir a esta provincia en un territorio de paso.

Y Zamora no puede aceptar ese papel.

Un tren que pasa por Zamora tiene que dar servicio a Zamora.

Renfe intenta presentar esta reorganización como una mejora. Hay que tener valor para llamar mejora a quitar una parada a una provincia que lleva años reclamando más servicios, mejores horarios y un tren madrugador útil.

Además, ni siquiera se consigue un ahorro real de tiempo que pueda justificar la supresión. El cambio consiste en mantener el servicio dentro del corredor, pero quitando la parada de Zamora. Y aun así, el tren llega más tarde a Madrid que el servicio actual con parada.

Se elimina una parada, se perjudica a Zamora y ni siquiera se produce una mejora real para los usuarios de Galicia que supuestamente justificaría el cambio.

Que alguien explique entonces en qué consiste la mejora.

Porque si no hay mejora real, si no hay una ganancia clara para el viajero y si no hay una explicación técnica suficiente, lo que queda es una decisión política. Una decisión política que, una vez más, acepta que Zamora sea la que pierde.

Y esto no puede seguir así.

Hace apenas unas semanas, Renfe publicó una nota de prensa sobre el nuevo horario del Alvia de Lugo. En esa nota defendía que los horarios de primera hora eran importantes para facilitar desplazamientos laborales y administrativos, para mejorar la conectividad matinal y para atender la demanda de las estaciones intermedias del corredor. Hablaba expresamente de A Gudiña y de Sanabria AV, y vinculaba esos horarios con la posibilidad de llegar a Zamora antes de las nueve de la mañana. 

Lo dijo Renfe. No lo decimos solo los usuarios.

Y Renfe tenía razón.

El problema es que ese criterio, cuando se trata de Zamora, desaparece.

Para otros territorios se habla de movilidad laboral, de conectividad matinal, de estaciones intermedias y de viajes de ida y vuelta en el día. Para Zamora se habla de ajustes, de reorganización y de una parada menos.

Eso es inaceptable.

Porque eso es exactamente lo que llevamos reclamando desde hace años: un tren madrugador útil, fiable y pensado para la vida real de la gente. Un tren que permita llegar a Madrid a una hora razonable para trabajar, estudiar, acudir a una consulta médica, hacer gestiones administrativas o desarrollar una actividad profesional manteniendo la posibilidad de vivir en Zamora.

El tren madrugador no es un lujo. No es una petición menor. Es una necesidad básica.

Y no se puede hablar de reto demográfico mientras se niegan los servicios que permiten vivir en esta provincia. No se puede hablar de fijar población mientras se dificulta que alguien pueda residir en Zamora y trabajar en Madrid. No se puede hablar de igualdad territorial mientras se recortan paradas precisamente en los territorios que más necesitan estar conectados.

Renfe no puede defender una cosa en sus notas de prensa y hacer la contraria en sus horarios. No puede hablar de vertebración cuando le interesa y olvidarse de Zamora cuando tiene que tomar decisiones. No puede vender una mejora del corredor ocultando o minimizando que esa mejora se hace a costa de una nueva pérdida para esta provincia.

 Porque Zamora no es una parada menor.

Zamora tiene un volumen de viajeros muy relevante en el corredor Madrid-Galicia, comparable al de Vigo, pese a tener una población muy inferior. Eso demuestra algo evidente: aquí el tren se usa mucho, se usa de forma cotidiana y tiene un peso enorme en la vida de la gente.

Zamora no necesita el tren para figurar en un mapa. Lo necesita para vivir.

Por eso no se pueden diseñar los servicios mirando solo el origen y el destino final del corredor. No basta con pensar en Vigo, en Madrid y en las grandes ciudades. Hay que mirar también qué ocurre en las estaciones intermedias, qué demanda tienen, qué función cumplen y qué daño se causa cuando se elimina una parada.

En Zamora, quitar una parada no es un detalle. Es otro golpe a una provincia que ya llega muy castigada.

Llega después de años de retrasos. De horarios que no sirven. De respuestas genéricas. De promesas que no se concretan. De una espera interminable por un tren madrugador que sigue sin llegar. Y llega mientras se nos sigue hablando de despoblación, de cohesión territorial y de oportunidades para la España interior.

La contradicción ya es insoportable.

No se puede hablar de vertebración y quitarnos paradas al mismo tiempo. No se puede hablar de igualdad territorial y tratar a Zamora como una provincia de segunda. No se puede pedir paciencia a quienes llevan años esperando y cada año tienen menos servicio y de peor calidad.

El año pasado, el 1 de junio de 2025, Zamora salió a la calle. Salió principalmente por Sanabria, sí.

Pero aquella movilización fue mucho más que una protesta por una estación concreta. Fue la respuesta de una provincia cansada de que las decisiones ferroviarias se tomen lejos de aquí, sin escuchar a los usuarios y sin medir las consecuencias reales para el territorio.

Aquella movilización sirvió. Demostró que cuando Zamora se mueve, las cosas pueden cambiar. No resolvió todos los problemas, ni mucho menos, pero consiguió que se escuchara a una parte de la provincia que estaba siendo ignorada y abrió una respuesta que antes no existía.

Por eso no podemos quedarnos quietos ahora.

Aquel día Zamora dio un aviso. Dijo que no aceptaba más recortes. Dijo que la pérdida de servicios ferroviarios en cualquier punto de la provincia afectaba al conjunto de Zamora. Dijo que el tren no podía seguir planificándose de espaldas a quienes lo necesitan.

Ese aviso no se ha atendido como debía.

No se ha corregido el problema de fondo. No se ha reforzado suficientemente el servicio. No se ha resuelto el tren madrugador. No se ha dado una respuesta suficiente a los usuarios. Y ahora, a las puertas de cumplirse un año de aquella movilización, Zamora vuelve a encontrarse con una parada menos.

Por eso el 31 de mayo tenemos que volver a la calle.

No como una protesta distinta, sino como continuación de aquella movilización. Porque lo que entonces se denunció no era un episodio aislado. Era el síntoma de un problema más profundo. Y ahora ese problema se confirma.

Hace un año salimos porque Zamora empezó a ver con claridad lo que estaba ocurriendo. Ahora salimos porque ya no hay excusas. El servicio no ha mejorado. Ha empeorado. La provincia no ha ganado peso. Ha vuelto a perder. Las decisiones no se han corregido. Se han repetido.

Y el patrón es siempre el mismo: se anuncia una reorganización, se presenta como mejora, se perjudica a Zamora y después se espera que esta provincia lo acepte en silencio.

Pues no.

Zamora no va a seguir aceptando recortes uno a uno, como si cada pérdida fuera un caso aislado. La supresión de esta parada, la falta de un tren madrugador útil, los retrasos, los horarios mal planteados y la ausencia de una defensa política suficiente forman parte de la misma realidad: Zamora no está pesando lo que debe pesar en las decisiones ferroviarias del Estado.

Y ahí también hay que ser claros: los representantes políticos de esta provincia tienen una responsabilidad.

No puede ser que cada vez que Renfe recorta o empeora un servicio la presión recaiga casi exclusivamente en los usuarios. No puede ser que una asociación tenga que empujar sola lo que debería defender de forma firme, conjunta y constante toda la representación política de Zamora.

Esta provincia necesita una posición común. Sin excusas. Sin cálculos pequeños. Sin respuestas tibias. De todos los partidos y de todas las instituciones.

Porque esto no va solo de horarios. Va del futuro de Zamora.

Desde la Asociación hemos pedido la convocatoria de la mesa de trabajo sobre el ferrocarril de Zamora. Ahora esa mesa es más urgente que nunca.

Pero tiene que servir para algo. Tiene que servir para que Zamora vaya ante Renfe y ante el Ministerio con una posición clara: recuperación de la parada suprimida, garantía de un tren madrugador útil, mejora real de los horarios, fiabilidad del servicio y respeto a la demanda ferroviaria de esta provincia.

No necesitamos reuniones para la foto.

Necesitamos soluciones.

Y necesitamos que Zamora hable con una sola voz.

El 31 de mayo volveremos a la calle.

Queremos una concentración tan numerosa como la del año pasado, o más. Porque ahora hay más motivos, más cansancio y más razones para decir basta.

No salimos solo por una parada. Salimos por todo lo que hay detrás de esa parada. Salimos por el tren madrugador. Por los horarios que sirvan. Por la fiabilidad. Por el derecho a vivir en Zamora sin quedar cada año peor conectados. Por una provincia que no acepta seguir siendo la última en la lista.

Zamora no pide privilegios.

Pide que sus trenes paren.

Pide horarios que sirvan para vivir y trabajar.

Pide que se tenga en cuenta su demanda real.

Pide que no se tomen decisiones sobre su futuro sin escucharla.

Pide que sus representantes defiendan lo que tienen que defender.

Pide que Renfe y el Ministerio entiendan que esta provincia no está para más recortes.

Zamora salió a la calle el año pasado.

El 31 de mayo vuelve.

Y esta vez tiene que quedar claro: el ferrocarril de Zamora no se decide sin Zamora.

ZAMORA 5 DE MAYO DE 2026

ASOCIACIÓN DE USUARIOS DE ALTA VELOCIDAD DE ZAMORA

Últimas noticias